Internet

5. Con Internet:

a) Para el profesor:

- Consultas y obtención de recursos educativos diversos en la Web (materiales curriculares, partituras, software de uso libre para él y para sus alumnos...).

- Elaboración de materiales curriculares que fomenten en trabajo indagatorio, colaborativo y de intercambio de conocimientos del tipo Weblog, WebQuest (Véase GIRÁLDEZ, 2005: 164).

- Enlaces con instituciones educativas y musicales de su comunidad, país, extranjeras...

- Intercambios de experiencias, colaboración con otros centros o profesores, etc.

 

b) Para los alumnos:

- Consultas en la Web en torno a compositores, estilos musicales, instrumentos convencionales o exóticos, obras o fragmentos musicales en diversos formatos (gráfico, sonido, letras de canciones, libretos de óperas y zarzuelas...).

- Realización de trabajos indagatorios, colaborativos, de análisis, de síntesis y reelaboración de la información...

- Intercambios de experiencias mediante Chat y correo electrónico, etc.
 

  • Juegos y animaciones musicales Flash.

 

Y así, podríamos continuar enriqueciendo esta enumeración que, aun no siendo exhaustiva, nos da una idea de una potencialidad de las TIC mucho más allá del uso que hasta ahora ha venido siendo el más frecuente, o sea, el de su aplicación como herramienta utilizada por el profesor para diseñar y crear sus propios materiales curriculares destinados al uso de su aula, de un determinado grupo de alumnos, de un alumno en particular, de una situación especial, e incluso más allá de lo que el exiguo horario oficial dedicado a la asignatura no daría de sí. Pero no nos cansaremos de insistir, como ya hemos en más ocasiones, que esta enorme potencialidad, no está exenta de riegos y exige, por tanto, de una escrupulosa planificación, seguimiento y evaluación.

Evidentemente, con la ya citada escasa disponibilidad horaria de la Educación Musical en la Educación Primaria, que también resulta recortada en la Educación Secundaria Obligatoria por la nueva distribución establecida en la LOE, el profesorado deberá hacer verdaderos equilibrios en su programación curricular. Probablemente una posibilidad que deberemos contemplar será la de dar prioridad a la realización en el aula de las actividades más relacionadas con los aspectos sociales y socializadores de la experiencia musical, proporcionando a los alumnos elementos más tangibles, vivos y sentidos sobre los que construir conocimientos, destrezas y actitudes musicales.

Y, por contra, algunos de los trabajos relacionados con los aspectos menos sociales de la experiencia musical, como los citados de adiestramiento rítmico y auditivo, repaso de conceptos de teoría musical y pasatiempos o juegos relacionados con audiciones realizadas en clase, que de alguna manera pueden completar la formación musical de nuestros alumnos y alumnas, se podrían realizar en casa, en actividades extra-escolares organizadas por los propios centros o las asociaciones de madres y padres de alumnos... Damos por supuesto que esta propuesta de trabajo extra-lectivo no está tampoco exenta de riesgos y entre ellos, probablemente el más importante aún hoy, el del acceso, entendido éste desde la doble perspectiva señalada por BURBULES y CALISTER (2000): lo que denominan "condiciones de acceso", entendidas como todo aquello que permite o impide utilizar estas tecnologías, es decir, equipos, software, conexiones de la Red, etc.; y los "criterios de acceso", que engloban toda una serie de propiedades y características personales necesarias para obtener un acceso real, como destrezas de comprensión verbal e icónica, capacidad de análisis y síntesis, capacidad crítica, etc. Y en el caso de las tecnologías educativas, generalmente, las políticas de las Administraciones, y en buena medida también los esfuerzos familiares, se han centrado más en las condiciones que en los criterios de acceso.


Gumersindo Díaz Lara.
U.A.M. (gumersindo.diaz@uam.es)
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CEP de Sevilla.